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Entrevista a Luis Maldonado. Quito, Ecuador, 30 de julio de 2003
 
Maldonado, Luis (2003) Ciudadanía, desarrollo y cooperación internacional en tiempos de globalización: una visión autocrítica sobre el Movimiento Indígena en Ecuador. Entrevista realizada por Daniel Mato en Quito, el 30/07/2003; editada y revisada por Luis Maldonado y Daniel Mato en noviembre de 2003. Colección Entrevistas a Intelectuales Indígenas, No. 2. Caracas: Programa Globalización, Cultura y Transformaciones Sociales, CIPOST, FaCES, Universidad Central de Venezuela. Disponible en: http://www.globalcult.org.ve/entrevistas.html y http://www.red.org.ve/entrevistas.php

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Ciudadanía, Desarrollo y Cooperación Internacional en Tiempos de Globalización:
Una visión autocrítica sobre el Movimiento Indígena en el Ecuador

Entrevista a Luis Maldonado realizada por Daniel Mato

 

Quito, Ecuador, 30 de julio de 2003

Entrevista a Luis Maldonado realizada por Daniel Mato.
Transcripta por: Alejandro Maldonado (amaldonadof@yahoo.com).
Títulos, subtítulos y revisión de la transcripción por Luis Maldonado y Daniel Mato.

Luis Eduardo Maldonado Ruíz -LM (luisemr@yahoo.com) Nació el 23 de junio 1960, en la comunidad de Peguche, Cantón Otavalo. Pertenece a la Nacionalidad Quichua del pueblo Otavalo, Ecuador. Actualmente es Presidente del Consejo Ejecutivo de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas del Ecuador. Anteriormente ha sido Presidente del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe, Ministro de Bienestar Social de la República del Ecuador, Secretario Ejecutivo del Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (CODENPE); Representante por la Provincia de Imbabura en la Asamblea Constituyente de la República de Ecuador de 1998. Estudio Filosofía en la Universidad católica de Quito y es egresado del Diplomado de Ciencias Políticas de FLACSO-Ecuador. Ha estado articulado al movimiento indígena por más de 25 años.

Daniel Mato �"DM (dmato@reacciun.ve): Es profesor de la Universidad Central de Venezuela, donde dirige el Programa Cultura y Transformaciones Sociales en Tiempos de Globalización (http://www.globalcult.org.ve)

 


Ciudadanía y Sociedad Civil

DM: Me gustaría comenzar esta entrevista pidiéndote que me expliques cómo entran en circulación en Ecuador algunas ideas claves en el actual vocabulario político. Me refiero específicamente a las de ciudadanía, sociedad civil y desarrollo sustentable. También me gustaría saber que piensas de cada una de ellas.

LM: Con respecto al tema de ciudadanía y sociedad civil, yo creo que es bastante tardía. En el movimiento indígena, en particular hasta la década de los ochentas, no se lo planteaba como un concepto político. El movimiento estaba ligado a los partidos políticos, a la iglesia, a las centrales sindicales, se planteaba entonces reivindicaciones muy concretas, como la tierra, el acceso al crédito, a la salud, a la educación, a la cultura. Diríamos que hasta los ochenta no se elaboró un discurso político con identidad propia, de allí en adelante el movimiento indígena proyecta constituirse en una organización nacional, contando con un proyecto político que parte de la visión indígena y a la vez como una propuesta para la sociedad nacional. Entonces se inicia un proceso de reflexión, tomando diversos conceptos que permitan aclarar nuestras ideas. Podríamos decir que en este espacio se insertan conceptos como el de ciudadanía y sociedad civil, a los mismos que se los entiende de forma general como organizaciones que son actores protagónicos de un proceso de transformación, de cambio de la sociedad ecuatoriana. Yo diría que estas ideas vienen de dos fuentes, de las ONGs para la década de los 80, de los organismos de cooperación internacional y las entidades académicas para fines de los 90. Aunque el movimiento indígena los redefine a su modo.

DM: ¿Primero las ONGs?

LM: Sí, las ONGs.

DM: ¿Las locales o las internacionales?

LM: Las locales, porque las locales inicialmente han estado vinculadas con las organizaciones y también han sido las intermediarias de las ONGs internacionales. Tú sabes que ésta es una política de los gobiernos de los países desarrollados, por tanto son las ONGs locales que han influido con mayor fuerza el uso de estas categorías. Posteriormente, para la década de los 90 los organismos de cooperación multilaterales han actuado de manera más directa. Es importante subrayar que en las relaciones de cooperación entre gobiernos y la cooperación internacional el tema indígena es tratado recientemente, no debe ser más de 10 años.

DM: ¿Te refieres al BID y al Banco Mundial?

LM: El Banco Mundial, el BID, el PNUD, es decir, el sistema de Naciones Unidas.

DM: ¿Y la USAID también?

LM: Sí, pero también la universidad ha influenciado mucho. Varios de los intelectuales indígenas tuvimos una formación universitaria. Unos en el área de la lingüística, otros en áreas de la sociología, el derecho, la antropología, la filosofía. Entonces, estos conceptos se incorporaron en el discurso político indígena desde estas fuentes.

DM: Me gustaría que me hablaras acerca de las semejanzas y diferencias entre las ideas de sociedad civil y ciudadanía que movilizaron las ONGs y luego los organismos multilaterales; las ideas de sociedad civil y ciudadanía con las que tú u otra gente entró en contacto en FLACSO o en universidades del Ecuador y las ideas de ciudadanía y sociedad civil movilizadas por las organizaciones indígenas.

LM: Yo creo que el concepto más utilizado ha sido el de sociedad civil, no tanto el de ciudadanía, precisamente, por la visión indígena, que es más colectiva. Existen varios conceptos sobre sociedad civil desde el que hace referencia a sociedades regidas por las leyes comunes para todos, o el usado para diferenciar a la sociedad política de la sociedad de Dios, o para distinguir el estado de sociedad garantizado por el pacto social del estado de naturaleza, o los actuales conceptos que designan a toda organización o grupo social que no esta financiada por el Estado o no pertenecen a la política formal del sector público, la misma que ha servido como contraposición a los partidos políticos, ante la crisis política. Otros identifican a las Organizaciones no gubernamentales como sociedad civil, etc.

Una aproximación conceptual usada por el movimiento indígena sobre sociedad civil podría algo como; la expresión organizada de un sector de la sociedad ecuatoriana, que ha vivido oprimida y a la vez explotada por otro sector de la sociedad que impone sus intereses y cultura desde el Estado.

Ampliándonos un poco, la sociedad ecuatoriana es diversa, se constituye de identidades diferentes, cultural, regional y socio-económicamente. Como podemos apreciar existen entidades históricas diferentes que conforman la llamada sociedad civil, por tanto sus procesos políticos y socio organizativos son diferentes, estableciéndose diversas formas de relación con el Estado. Los pueblos indígenas no sólo se organizan en función de tener acceso a servicios del Estado, a los derechos que todo ciudadano tiene. Se organizan para ejercer sus derechos colectivos que implican un ejercicio diferente de los derechos políticos. Y por otro, para revertir la situación de exclusión política y social, sustentada en el Estado, por lo que se sostiene que la sociedad civil es la que debe legítimamente ejercer la soberanía frente a un Estado que es cuestionado, por ser un Estado, ajeno, excluyente, que no está representando a los intereses del pueblo ecuatoriano diverso. En cuanto al concepto de ciudadanía…

DM: Antes de que comiences a explicarme acerca de la idea de ciudadanía quisiera que me dijeras si la idea de sociedad civil que tú manejas, como representativa de la diversidad de intereses, incluye también los intereses de las organizaciones indígenas.

LM: Por supuesto.

DM: ¿Es ese también el concepto de sociedad civil que han manejado las ONGs y los multilaterales? ¿O hay alguna diferencia? ¿Cuál sería?

LM: Yo creo que hay una diferencia muy clara. Lo que está planteando el movimiento indígena cuenta con una visión más holística. Como ya hemos dicho antes, toma en cuenta elementos que no tienen que ver sólo con la demanda de servicios al Estado, sino que apoyándose en la diversidad, en la cultura, trata de transformar el Estado, aportando elementos de sus prácticas democráticas como el control social de la gestión pública, la participación desde la diversidad y a la vez trata de reconstruirse y fortalecerse. Es decir, nuestra concepción de sociedad civil, es la de entidades históricas que buscan la construcción de un Estado Plurinacional, que es la particularidad con respecto a la sociedad no indígena y sus organizaciones. Mientras que para los organismos internacionales se trata de fortalecer las capacidades o empoderar a las organizaciones sociales, a los sectores no formales, como instancias corporativas para lograr mejores condiciones de participación y gestión interna y externa y fortalecer el status quo. Obviamente existe una diversidad de ONGs que tienen diversas concepciones políticas y por tanto actúan con diversos enfoques metodológicos.

DM: ¿Cuáles organizaciones en particular han fortalecido ellos?

LM: En todos los niveles de organización: comunal, regional, nacional. Pero no están considerando los elementos del proceso político indígena que busca cambiar a la sociedad y al Estado. Para nosotros es vital, de lo contrario el proyecto de Estado nación se mantiene sin alteraciones en lo sustancial.

DM: ¿Ellos están apoyando eso?

LM: No, no asumen un compromiso con la causa indígena, dicen, especialmente los organismos multilaterales, que no lo pueden hacer porque no se inmiscuyen en temas de carácter político, aunque como es evidente lo hacen y tienen mucha injerencia en los gobiernos. Es decir, al final de cuentas, acompañar la lucha por lograr el fortalecimiento de las estructuras organizativas territoriales, el desarrollo de las capacidades locales, aplicar la diversidad y la interculturalidad como políticas, la formación y capacitación del capital humano, la distribución equitativa de los recurso del Estado, contar con los medios y capacidades para poder jugar un papel protagónico en la sociedad, que implique una transformación real del Estado, no es la concepción que hayan asumido plenamente los organismos de cooperación internacional. Aunque siendo justos se debe decir que están realizando esfuerzos por elaborar políticas innovadoras que oriente su trabajo con los pueblos indígenas.

DM: Si no te comprendo mal estás diciendo que estos organismos no fortalecen organizativa y políticamente a las organizaciones indígenas.

LM: No. Me explico. A pesar de que podrían apoyar estos procesos, se dan por satisfechas si funcionan bien sus proyectos de desarrollo, si hay un buen nivel administrativo, si las metodologías se aplican adecuadamente, si se logran las metas de ejecución en los tiempos establecidos. Es decir, en lo administrativo y la gerencia técnica, que está bien, pero no es suficiente.

 

Pueblos Indígenas y Programas de Desarrollo

DM: ¿Proyectos de desarrollo?

LM: Sí, sería muy bueno que hables con Jorge Orbe o Ariruma Kowii del PRODEPINE (Proyecto de desarrollo para pueblos indígenas y negros del Ecuador) para que puedas disponer de información más detallada, de todas formas te diré que este proyecto es financiado en mayor parte por el Banco Mundial y, el FIDA y el gobierno ecuatoriano y los pueblos indígenas aportan con una contraparte. Esta experiencia es muy interesante y diría en varios aspectos muy positiva. Pero en la medida que hablamos de la concepción sobre la sociedad civil en relación a los pueblos indígenas hay que realizar algunas precisiones. El proyecto contempla, entre varios, el componente de fortalecimiento organizativo. Como no existió una política clara de fortalecimiento organizativo, las organizaciones decidieron por su cuenta que los recursos que les entregaba el proyecto se los utilice en actividades que les permitan afrontar las necesidades del momento. Es decir, en un proyecto tan importante como este, no se ha definido una política de “fortalecimiento institucional para los pueblos indígenas y negros”. Se ha improvisado. Hoy, que el proyecto está por cerrar en su primera etapa, se está realizando una evaluación para definir qué es fortalecimiento institucional para las organizaciones indígenas. Se encuentran dificultades en la evaluación, porque no cuentan con indicadores o metas que faciliten la evaluación. Esta ausencia de definiciones son errores graves que tienen consecuencias iguales. Para explicarme te ilustraré con un caso que aclara las visiones diferentes entre el proceso político de los pueblos indígenas y el proyecto de desarrollo. Cuando dirigía el CODENPE [Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador, DM] que es el organismo oficial rector de de las políticas de desarrollo para los pueblos indígenas.

DM: ¿Desde el Estado?

LM: Del Estado, es una entidad gubernamental con rango ministerial, en la que su Consejo Directivo está constituido por los representantes elegidos de acuerdo a sus tradiciones por los pueblos indígenas. Este es el organismo encargado de la definición de políticas públicas para este sector. Es autónomo a pesar de que está adscrito a la Presidencia de la República. Este espacio se logró como consecuencia de la Constitución del 98 que reconoce a los pueblos indígenas. Por tanto su representación ante el Estado no es a través de los gremios si no directamente de las Nacionalidades y Pueblos. La creación de esta entidad como un Consejo de desarrollo, tiene la finalidad de definir políticas estatales para que el Estado de manera transversal trate la problemática indígena. Es decir, que todas las entidades públicas acojan estas políticas y las apliquen a través de planes, programas y proyectos. Nos negamos años antes a que se constituya un ministerio de asuntos indígenas porque era segmentar la problemática indígena que debe ser tratada en una dimensión nacional.

DM: ¿Sería un arreglo CONAIE-Estado?

LM: Así es. Entonces volviendo al ejemplo, los programas de desarrollo del PRODEPINE partieron desde una estrategia en la que favorecía el fortalecimiento gremial de las organizaciones de carácter nacional y sus estructuras de base. Por tanto, nos encontramos con problemas de carácter estratégico. Un pueblo indígena, como el Chibuleo-Pilahuin [Provincia de Tungurahua, DM], que no sobrepasa los diez mil habitantes, elaboró dos o tres planes de desarrollo, porque la estrategia de ejecución del PRODEPINE, contempla realizarlo a través de las organizaciones nacionales. Obviamente una contradicción con la política de los pueblos indígenas y sus luchas, y especialmente con el nuevo marco Constitucional que reconoce a los pueblos indígenas. En esa medida, no se hizo un esfuerzo serio para respetar la Constitución, e impulsar programas de desarrollo para los pueblos indígenas. Es decir, si hay una pueblo Chibuleo-Pilahuin de diez mil habitantes, hay que tener un plan de desarrollo para ese pueblo, y no varios planes a través de las formas de organización corporativa, que además son impuestas por el Estado, ante las cuales nos hemos tenido que adaptar y recrear como una forma de resistencia.

DM: ¿Pero por qué habían tres planes?

LM: En el Ecuador hay como siete organizaciones nacionales que hoy dicen representar a los pueblos indígenas, aunque si recordamos en sus orígenes combatieron la creación del Movimiento Indígena. Hoy, está de moda ser indígena, ya que serlo abre espacios y se obtiene prestigio político. Este carácter, como es reconocido por todos, lo ha impulsado la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador). Desde los noventa particularmente, cuando la CONAIE se constituye en actor político nacional, todas estas organizaciones de carácter gremial, que agrupan a sectores campesinos, iglesias, sectores urbano marginales, células políticas de los extintos partidos de izquierda, se han autodefinido como indígenas. Debo decirte que tengo serias dudas todavía que lo hagan por convicción, les mueve más la conveniencia. Entonces, el Banco Mundial indiscriminadamente incluye a estas organizaciones como beneficiarias del proyecto, porque los reconoce como actores representativos de los pueblos indígenas y a través de ellos se implementan los programas y proyectos en beneficio de las organizaciones de segundo grado y de éstas a las comunidades y organizaciones gremiales.

DM: Ya comprendo, gracias. ¿Y cuáles eran esas organizaciones?

LM: La CONAIE, la FEINE (Federación de Indígenas Evangélicos del Ecuador), FENOCIN (Federación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras), FENACLE (Federación Nacional de Campesinos Libres del Ecuador), FEI (Federación Ecuatoriana de Indios) que operan en la sierra central especialmente.

DM: ¿Cuál es la consecuencia de esto?

LM: La división, la fragmentación de los pueblos indígenas. Limitar un serio proceso de desarrollo de esta población pequeña, dividida en varios procesos de desarrollo por una metodología de trabajo errada que trunca un proceso de desarrollo y de unidad. Yo considero que no hemos superado la estrategia liberal de articular a los pueblos indígenas a una economía capitalista, a través de formas de organización sectorial, gremial, sin contemplar en este caso que la sociedad civil en el Ecuador tiene particularidades culturales que pasan por la existencia de pueblos dentro de los cuales obviamente también se expresan los diversos sectores sociales.

DM: Luis Macas me decía que, además, otro problema de PRODEPINE es que no había suficiente espacio de participación para las organizaciones de los pueblos indígenas; que la participación no era en el diseño sino en la ejecución. ¿Tú, compartes esta visión?

LM: Yo creo que él se refiere a este problema. El problema central es que el diseño mismo del proyecto tiene una visión equivocada de fortalecimiento de las organizaciones, sustituye a las nacionalidades y pueblos por las organizaciones gremiales, y esto obviamente fue un problema que afectó la participación cualitativamente y en su legitima representación.

Por otro lado, yo creo que siendo objetivos y honestos con nosotros mismos, estos errores no sólo son del Banco Mundial, porque en realidad el diseño fue acordado con las organizaciones, mediante una activa participación de sus dirigentes y técnicos de las organizaciones. A mi entender, estos problemas se deben a los procesos de cambios y definiciones que el movimiento indígena ha tenido que enfrentar en los últimos 12 años. Hemos ido abriendo camino al caminar.

DM: Explícame un poco mejor eso.

LM: El Banco Mundial formula el diseño del proyecto en base a un diagnóstico de la realidad de los pueblos indígenas…

DM: ¿Quién lo hace…?

LM: Se lo hace a través de consultorías.

DM: ¿No lo hace la comunidad?

LM: En la fase del diseño no, aunque se consulta, incluso como ya dijimos esta fase estuvo dirigida por técnicos representantes de las organizaciones. En la elaboración de los diagnósticos locales, de los planes de desarrollo, de los proyectos y en la ejecución lo asumen las organizaciones de segundo grado y las comunidades, ellas se constituyen para el PRODEPINE en unidades ejecutoras. Es decir hay una altísima participación. Creo que la metodología de participación es buena y es lo que le da personalidad al proyecto. El problema es la falta de propuestas y de dirección nuestra. La idea de articular la representación política y lo técnico no cuaja todavía porque siempre se prioriza lo político y en ese marco se defiende primero los intereses de grupos.

Si tú me permites, quiero aprovechar esta entrevista, para realizar un análisis autocrítico de nuestro proceso político, porque muchas veces nos conformamos con buscar culpables en terceras personas y no avanzamos tomando en cuenta nuestras potencialidades y nuestras limitaciones. Tenemos limitaciones, tenemos errores al nivel organizativo y de las prácticas dirigenciales. Las organizaciones y sus dirigentes no siempre tienen la razón, lo grave es que frecuentemente pensamos e incluso nos hemos convencido que siempre tenemos la razón y a pesar de cometer errores no los enmendamos. Procuraré en adelante dar esta visión que me parece saludable, a riesgo de desviarnos un poco sobre el tema.

Retomando lo dicho, considero que este tipo de programas macros requieren de una definición clara sobre lo que queremos. Como no existe suficiente claridad, este tipo de macroproyectos no tienen un norte, y volvemos a reproducir un proyecto asistencialista con un buen manejo administrativo, técnico, con participación y conducción indígena pero nada más. Ese sí es un riesgo. No se trata de que los indígenas gerenciemos un proyecto, sino cuál es la política para impulsar un desarrollo propio. A propósito de la idea del desarrollo, ¿Cuál es el modelo de desarrollo que nosotros queremos impulsar en el Ecuador? Lo hemos resuelto con una consigna: “El Desarrollo con Identidad”. Este enunciado no tiene contenido todavía, se está construyendo con la iniciativa de diferentes instancias de forma aislada, la organización todavía no lo trata en serio.

El asunto se complica más por el hecho objetivo de que no se puede tener una sola política de desarrollo para los pueblos indígenas, sino diversas políticas. Porque en el Ecuador los pueblos indígenas tenemos procesos históricos diferentes. Veamos algunos casos, los Otavaleños somos un pueblo de comerciantes, con una dinámica de articulación al mercado realmente muy alta. Creo que somos de los pueblos más globalizados de la región, pero que mantienen una identidad muy fuerte. Por otra, también tenemos pueblos como los Tageiri [de la Amazonía ecuatoriana, DM], que tienen una economía basada en la recolección, la caza y la pesca, son pueblos sin contacto no integrados al Estado. Entonces, no se puede establecer una política de desarrollo común a todos los pueblos indígenas. ¿Cuál es el modelo o los modelos de desarrollo con identidad? No existe una sola propuesta. Tú encontrarás contradicciones muy serias en el discurso político. Por un lado, se plantean el derecho a la libre determinación o la autonomía. Sin embargo, todos los pliegos de peticiones o reivindicaciones exigen del Estado la solución de todas sus necesidades.

Dialogando en una ocasión con algunos dirigentes me sorprendió mucho cuando afirmaban que “lo único que nosotros queremos es que en la Amazonía nos dejen en paz, no necesitamos nada, todo lo que necesitamos lo tenemos”, vivían en el paraíso. También afirmaban que “nosotros somos ricos, no somos pobres”. Parecía una contradicción y en cierta manera tienen razón, porque son de un área rica en recursos naturales que les permite vivir, subsistir. Obviamente, si se cruza el mapa étnico y el mapa de la pobreza, encuentras que estos coinciden, son el mismo mapa. Y eso te demuestra el nivel de exclusión que existe. Sin embargo, si se cruza también el mapa de la biodiversidad, encuentras que las áreas en las que se encuentran los pueblos indígenas son las de mayor riqueza en biodiversidad y en recursos naturales. El asunto de fondo es que no tenemos claro cual es nuestro concepto de desarrollo o del buen vivir y digo esto porque la idea de desarrollo esta vinculada a los procesos de industrialización y no necesariamente los pueblos indígenas buscan un modelo de desarrollo industrial.

Por otra parte, cómo estamos administrando y manejando esta riqueza, cómo se resuelven nuestras necesidades, cómo mantener nuestras economías sustentablemente y cómo establecemos un nuevo tipo de relación con el Estado. Esto es impulsar un proyecto societal y una nueva propuesta civilizatoria. ¿Estamos trabajando seriamente sobre esto? Me temo que no, en varias demandas podemos observar que exigimos las mismas aspiraciones de desarrollo occidental.

Es cierto que, cada pueblo tiene realidades diferentes y por tanto tiene necesidades diferentes. Pero en la medida que somos pueblos, es necesario saber qué es lo que queremos para nuestro futuro, y esta diversidad no ha sido tomada en cuenta realmente por nuestras organizaciones, que han priorizado el ámbito político- ideológico y electoral y han postergado los otros elementos del proyecto político. Creo que a eso se deben las deficiencias que se manifiestan en estos proyectos.

Otro aspecto negativo es que, frecuentemente, la manera de buscar acuerdos con las organizaciones gremiales son básicamente coyunturales sustentadas en la repartición de cuotas. Esta práctica de los gremios es entendida como participación, asunto que no lo comparto de ninguna manera. Esta práctica pone de lado los objetivos a largo plazo, la construcción de nuevos paradigmas y real participación democrática.

DM: Si te entiendo bien "desarrollo con identidad" necesariamente implica diversos modelos de desarrollo. ¿Es así?

LM: Así es.

DM: ¿Acorde con las distintas identidades, tradiciones, o intereses de cada pueblo?

LM: Sí. Fíjate, existe una dinámica política intensa en el país. Se han dado cambios importantes, los pueblos cambian, se adaptan, recrean sus instituciones. Los pueblos han dejado atrás, por un largo trecho a los dirigentes políticos y a las dirigencias nacionales. Sus iniciativas han dado resultados positivos para asegurar su sobrevivencia. Lastimosamente estos procesos no son analizados, peor asumidos, nos quedamos sólo en las ideologías. Las transformaciones sociales, culturales, económicas, su visión del mundo, no se han estudiado suficientemente ni en la Amazonía, ni en la Sierra. Creo que estamos llegando a niveles en los que los pueblos indígenas están por un lado y los dirigentes están por otro.

Existen errores que se deben a la poca capacidad reflexiva y autocrítica que se han desarrollado en los últimos 10 años, mientras luchamos y exigimos al Estado y al gobierno una mayor democracia, que se impulse procesos de descentralización, que se busquen mecanismos de un efectivo control social de la gestión pública, que se respeten los derechos humanos, una efectiva participación que respete la diversidad y el pluralismo etc. Estas mismas demandas no las exigimos en nuestros espacios, no lo ponemos en práctica. Lo que está pasando ahora con Pachakutik es un claro ejemplo, los graves errores del manejo organizativo y político interno ha llevado a confrontaciones y rencillas preocupantes, se pretende convertir a este movimiento en un partido político tradicional, excluyente y dogmático que ha privilegiado las posiciones políticas de un grupo. Las falencias en relación al co-gobierno, relación que no fue promovida realmente por las organizaciones indígenas, sino impuesta por los intereses del grupo político que lideró Pachakutik. La ausencia de políticas de alianza y de la falta de conocimiento con quien se hacen alianzas nos muestra la improvisación. La ausencia de un programa de gobierno viable y la falta de capacidad para sostener un proyecto político, desvaneció y quemó la utopía de un gobierno popular, asunto en el que el movimiento político y especialmente las llamadas organizaciones sociales (sus líderes especialmente) son responsables.

Estamos entrando en contradicciones muy serias, los postulados de carácter político que se supone han orientado las luchas del movimiento indígena han sido violentadas y hemos entrado en un enredo discursivo ideológico que exige de nosotros un análisis serio no sólo de la coyuntura, sino el proyecto político mismo. Se requiere ir con más calma, con más tranquilidad, parar el activismo absorbente en el que nos encontramos y mirar el pasado para analizar cómo desarrollamos nuestra lucha, cuánto hemos avanzado, qué hemos hecho frente a las diversas coyunturas, en qué erramos o tuvimos aciertos, cuáles fueron nuestras limitaciones y fortalezas, que hemos alcanzado y que nos falta por alcanzar. Tenemos que definir hacia dónde vamos y que hacer para llegar a la meta. Eso es importante. Porque desde el año noventa para acá nosotros hemos tenido un acelere impresionante y hemos pasado de una organización que antes del noventa era fundamentalmente gremial a una organización que hoy es un movimiento nacional y político que ha llegado a cogobernar el país. Esa es la diferencia y la trascendencia del avance político.

 

Nuevos Desafíos que afronta el Movimiento Indígena del Ecuador

DM: ¿Te refieres a la CONAIE?

LM: Sí, aunque hay que referirse al movimiento indígena en general. Me da la impresión de que hemos agotado el discurso político, tenemos un discurso vacío de contenido. Es decir, hemos desarrollado un discurso que articula enunciados generales. La experiencia de cogobernar nos ha mostrado que cuando asumes la responsabilidad de conducción del Estado, de gobernar no contamos con proyectos específicos, viables, que den resultados positivos y concretos para resolver los complejos problemas nacionales.

Volviendo al tema de la sociedad civil y los movimientos sociales, como formas no estatales de organización, hay que advertir que han sufrido cambios importantes, porque definiéndose como expresiones políticas que se contraponen a los partidos, han logrado ser actores políticos con opciones reales de poder, están entrando en un nuevo proceso social y político que yo le llamo el “paso desde la exclusión a la inclusión”, situación que lleva a los movimientos sociales a una crisis, que exige urgentemente redefinir sus formas organizativas, su proyecto político y también sus estrategias, dado que viven condiciones políticas y jurídicas diferentes.

En este marco, los pueblos indígenas que han sido protagonistas de este proceso, yo creo que inicialmente no se consideraban parte de la sociedad civil, sino entidades oprimidas y explotadas por el Estado. Es decir excluidas. El Estado fue siempre una entidad extraña, tenebrosa, hasta maligna, debido a las terribles formas de explotación y opresión secularmente mantenidas por siglos. Por ello se desarrolló una visión política desde la exclusión. Ahora, en la actualidad, como resultado de sus propias luchas y conquistas y por procesos políticos y jurídicos que hemos impulsado, vivimos un proceso de transición hacia la inclusión. Es decir, hemos desarrollado condiciones diferentes que requieren una visión política diferente. La nueva Constitución incluye los derechos colectivos y reconoce a los pueblos indígenas como parte constitutiva del Estado Ecuatoriano. Este proceso se ha iniciado, aunque sin mucha conciencia de lo que implica. La vía de la democratización del Estado, es la forma de lucha que hemos impulsado. Por ello, decidimos constituir un movimiento político para participar activamente en las elecciones hasta llegar ahora mediante esa vía a cogobernar. Hemos creado instancias en el gobierno para tratar de manera especializada nuestras demandas. Sin embargo, no diferenciamos con claridad el rol de la sociedad civil, de los pueblos indígenas, del movimiento político, de los partidos políticos, del Estado, del gobierno, cuáles son sus funciones, sus roles. Como ves, estos procesos de cambio tan grandes requieren cambios profundos al interior mismos de nuestras organizaciones. Yo creo que el gran reto es asumir la responsabilidad de la inclusión.

Desde esta nueva condición de incluidos no contamos con un programa y una estrategia política a mediano y largo plazo. Por un lado estamos dentro del gobierno y defendemos el derecho a los espacios para poder tomar decisiones, sustentados en el derecho que otorga haber triunfado electoralmente en una alianza. Pero a la vez, nos sentimos incómodos dentro del gobierno y el Estado, generamos oposición desde el seno del mismo gobierno. Vivimos un dilema político, ser o no ser. Entiendo que hubo otras razones y posiblemente más importantes como fue el cambio del programa político de Lucio Gutiérrez, hacia una propuesta neoliberal, cuando en la campaña ofreció un gobierno que la combatiera, sin embargo creo que es importante observar todos los problemas que este proceso han generado internamente desde esta óptica.

Tenemos poder, pero no sabemos administrar este poder. Estamos en un proceso de aprendizaje. Y si continuamos así, de tumbo en tumbo el proyecto político no podrá realizarse. Reitero, entiendo los cambios bruscos acelerados que vivimos. De la lamentable situación de exclusión y racismo en que vivíamos, en menos de 10 años somos gobierno, asumimos cargos de ministros de Estado y tenemos que enfrentar una situación que antes ni lo habíamos pensado, los acontecimientos se han adelantado, éstos nos imponen su ritmo.

Yo mismo tomé la decisión de aceptar una responsabilidad enorme al asumir el Ministerio de Bienestar Social y presidir el Frente Social integrado por cinco ministerios [2001-2003, DM]. Fue una experiencia valiosa, yo no me había interesado realmente en los temas de la política social del Estado, conocía cuestiones muy generales. Esto significó un esfuerzo realmente duro, porque en un cortísimo tiempo tenía que enterarme de la política social del Estado y del gobierno, conocer el funcionamiento del Ministerio de Bienestar Social, del Frente Social, cuáles son sus programas, cuáles son los impactos de estos programas en la población beneficiaria, cuáles son sus metodologías de trabajo, con qué personal especializado se cuenta, con qué presupuestos cuentan y cómo realizar la gestión de los mismos para garantizar el funcionamiento de los programas etc. Luego buscar alternativas para mejorar su desempeño o reorientar los mismos y además iniciar programas nuevos que permitan una equitativa distribución de los recursos del Estado, abrir espacios de participación de la población más pobre en los programas, poner en práctica la participación de los excluidos conformando equipos multidisciplinarios e interculturales, fue difícil constituir un equipo de trabajo compacto, coherente, es en estos momentos que se toma conciencia de que no se cuenta con un equipo especializado. Así mismo, con esta experiencia comprendí que el conocimiento que tenía de la realidad era parcial, con énfasis especialmente en lo indígena. Incluso en el ámbito personal y humano fue difícil superar grandes prejuicios que uno carga en la vida. Iniciar nuevas relaciones de carácter personal, fue todo un reto, porque ser parte del Gabinete de un gobierno de centro derecha, donde todos son personas extrañas, en el sentido tanto cultural como político e ideológico. Mira, si tomamos en cuenta que desde la niñez crecimos en un ambiente racista agresivo, en el que se desvalora tu cultura y sufres cotidianamente la segregación, obviamente esta situación te marca, construyes y vives los prejuicios y temores por un lado, y por otro, en lo político consideras a los mestizos que detentan el poder, como enemigos y al Estado como un aparato de dominación, extraño y negativo. Entonces tratar de establecer una relación de amistad, de confianza, de compromiso e incluso de lealtad, era tremendamente difícil. Allí entendí la dimensión nacional de la responsabilidad del cargo de secretario de Estado, para mí, primero estaba el interés del país, pues ese es nuestro referente. No es fácil asimilar esta nueva realidad, al nivel personal, al nivel de la sociedad, del gobierno y yo diría especialmente de los dirigentes de las organizaciones sociales, debido a los problemas y dificultades que ya he explicado. Yo creo que la pelea es peleando adentro, como también es importante fortalecer, empoderar a las organizaciones sociales y a los pueblos indígenas para que sean actores de su propio destino.

En esta medida en el Ecuador vivimos un proceso de transición que tiene impactos en la política, en la economía, en la cultura, en la psicología del pueblo especialmente de sus representantes. Este proceso no sólo requiere de cambios en las estructuras y las políticas, sino también en la mentalidad y el desarrollo personal de los ciudadanos. Esto implica buscar otros medios y estrategias de lucha.

 

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Actualizado al 15 febrero 2007

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